Suele establecerse el origen del arte abstracto en 1910, año en que Wassily Kandinsky pintó su primera Improvisación. Parece existir también un acuerdo generalizado en acudir a la tesis doctoral del historiador y teórico del arte Wilhem Worringer, Abstracción y Naturaleza, a la hora de leer el texto fundamental para entender las claves de esta nueva corriente.
Mediante la abstracción se intenta sustraer al objeto del mundo exterior, despojarlo de cualquier dependencia o arbitrariedad, convertirlo en necesario e inmutable, aproximarlo a su valor absoluto y sincero.
En definitiva: la abstracción trata de acercarse a la esencia de las cosas.
En este contexto cabe enmarcar a Esteban Lisa (Toledo 1895- Buenos Aires 1983), uno de los pioneros de la abstracción en América Latina y también en España. Para muchos será, sin embargo, desconocido, ya que su importancia es un descubrimiento reciente: produjo una gran cantidad de obras que, a lo largo de su vida, ni expuso ni comercializó. Si bien no le interesaba el reconocimiento personal, consideraba que su arte pertenecía a un proyecto universal del que se sentía parte. Así, su obra se relaciona con la de grandes maestros como Picasso, Miró, Mondrian, Klee o el ya mencionado Kandinsky.
![]() |
| Composición (1941-45) Fundación Esteban Lisa |

